Cuento Guajiro

Por:
Darío Montoya Mejía
Director General Proyecto Lapü

Colombia es por doquier una tierra fascinante, llena de historias y de gente maravillosa. Cada cultura y región a su manera. Aunque es imposible escoger entre tanta variedad de riquezas culturales, si puede uno destacar ciertas cualidades distintivas. Algunas que pueden a la vez, ser ventajas para su desarrollo como región.

La Guajira, por ejemplo, una región de la que tan regulares noticias recibimos los colombianos a través de los medios de comunicación nacionales. Sus impactantes paisajes y riqueza mineral son cuna de un universo étnico, cultural y creativo que también ha enriquecido nuestro país.

Por eso quiero reflexionar sobre lo que como nación ha aprendido Colombia de La Guajira. Más aún, quiero referirme a lo que aún tenemos por aprender. Estos aprendizajes constituyen hoy por hoy, competencias fundamentales del ciudadano del siglo XXI. Menciono algunas:

– Hermandad con la nación vecina que ha permitido comercio, intercambio cultural y educativo en medio de todo tipo de circunstancias políticas.
-La gastronomía guajira es a mi parecer una de las más sofisticadas de Colombia, le compite tal vez la del Cauca.
-El sincretismo cultural y religioso en que por siglos ha evolucionado una sociedad auténtica y orgullosa de sus raíces indígenas y negras.
– La narrativa o esa capacidad de contar historias para cambiar el mundo, solucionar conflictos y embellecer la vida.

Sobre esta última quiero mencionar algo más: Los guajiros y particularmente el pueblo wayúu, su etnia raizal mayoritaria, tienen especial respeto y admiración por el palabrero, un líder que dialoga con y por su comunidad, y cuyo poder es contar historias. El palabrero tiene tal influencia, que difícilmente hay quien pueda lograr algo en territorio guajiro sin abordarlo y mostrar un mínimo de habilidad con la palabra.

 

Estudiantes exponen sus proyectos de aprendizaje en automatización.

 

Contar historias de lo que ocurrió o está ocurriendo es una forma de arte, una manera creativa de vivir y construir sociedades. Ahora bien, suelen contarse historias sobre el pasado y sobre el presente. Pero menos común es que se cuenten historias sobre el futuro, en La Guajira y en gran parte de Colombia.

Contar historias sobre el futuro es la manera mas eficaz de lograr que el desarrollo individual y colectivo nos satisfaga a todos. Construir escenarios en nuestra mente, expresarlos con palabras, discutir como los lograremos es precisamente la competencia que me propuse impulsar en el 2012, al imaginar todo el acompañamiento integral que Proyecto Lapü esta haciendo realidad en seis colegios de La Guajira.

El Proyecto tiene como es debido sus metas e indicadores. Sin embargo, yo me propuse un logro propio. El vídeo que compartimos es evidencia de ese logro.

 

 

La estudiante Luzmira Epieyu del curso 10°A del Internado Indígena San Antonio Aremasain de Manaure (INTINSA), explica su proyecto de aprendizaje a un grupo de pequeños de primer año: Timbre automático programado desde un equipo móvil con un sistema basado en Arduino. Así, la “seño Franciana”, coordinadora de la institución, no tendrá que correr a cada rato a tocar el timbre en los cambios de horario. Lo podrá hacer desde su celular. Los pequeños la atienden, Luzmira les esta contando una historia de algo que va a ocurrir gracias a su ingenio. Ellos están escuchándola hablar de automatización en su lengua nativa, el wayúunaiki.

Esto es soñar despiertos, esto es Proyecto Lapü. Una historia sobre el futuro de la educación que La Guajira le empieza a contar a Colombia. Una historia de transformación y oportunidades.

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