Lapü: aprender a soñar despiertos

La primera vez que escribí Lapü fue durante la etapa de socialización del Proyecto en el Internado Indígena San Antonio Aremasaín de Manaure. Como estábamos reunidos en un aula, intenté ser didáctica y a la vez demostrar respero por la cultura. Antes de escribir en el tablero “Lapü”, pregunté al auditorio cuál era la ortografía correcta de la palabra. Ese día nos acompañaban docentes, padres de familia, estudiantes y directivas. Entre ellos el Rector Gabriel Argota, un sociólogo barranquillero cuyo doctorado lo ha llevado a estudiar la cultura wayúu.

Nadie me respondió. Hubo silencio y luego un gesto generalizado de ups!. Insistí con mi respetuosa consulta. El INTINSA, como denominan el internado, es una institución educativa fundada por monjes capuchinos hace casi un siglo. Fue una de las primeras en la región Caribe en atender a la población infantil indígena, ofreciéndoles además de educación, hospedaje y alimentación. Actualmente es una institución educativa oficial administrada por la Diócesis de Riohacha con recursos departamentales y es una de las seis -6- instituciones seleccionadas por la Gobernación de La Guajira en el 2013 para hacer parte de este “experimento” de transformación educativa que es Proyecto Lapü.

 

Estudiantes de la I.E. INTINSA participantes de las actividades de socialización de Proyecto Lapü.

 

Así fue como esa mañana cuando me disponía a iniciar nuestra presentación escribiendo “Lapü” en el tablero, Gabriel el rector se levantó y tomó la palabra. Con esa claridad y templanza que lo caracterizan nos puso prontamente en nuestro sitio. No existe tal cosa como una ortografía correcta en wayúu. Al tratarse de una lengua principalmente oral no existe una “academia” que valide la forma de escribirla. En opinión de las ciencias sociales, la escritura del wayunaikki es más una preocupación, un afán de los arijuna – no wayuus- que de los propios wayuu.

Oh, Oh…

Por lo general, Lapü se entiende como premonición, explicó Gabriel. Una advertencia que se manifiesta a través de los sueños y que el wayúu recibe como un dictamen en piedra. Su uso a veces acarrea cierto temor hacia acontecimientos negativos que acechan a la persona o a su comunidad. Lapü es de alguna manera un guardián de lo que está por venir, una guía ante la incertidumbre.

Nuestra elección del término Lapü para el proyecto que comenzaríamos a ejecutar había sido más intuitiva que académica. Buscaba una conexión potente con La Guajira y con nuestra propuesta de transformar desde el presente, el futuro deseado. Precisamente es el concepto de futuro el qué más podía generar en tensión, de acuerdo con lo expuesto por Gabriel, entre nuestra propuesta y la cultura local. El futuro no es una preocupación tan significativa para el wayúu como lo es para nosotros, occidentales. El wayuu habita el presente, y más incluso, el pasado, donde moran sus ancestros, deidades y tradiciones. El wayuu habita sobre todo el espacio.

Gabriel nos situó en la preocupación de cómo este proyecto educativo, al igual que cualquier otra intervención desde afuera, necesita primero comprender la cultura en que se inserta para desde allí construir esa visión compartida que asegure el éxito de la iniciativa. El proyecto era muy bienvenido, la tecnología en particular es percibida con gran curiosidad por el wayúu que se destaca por ser un mecánico hábil y recursivo. Las diversas intervenciones de Gabriel durante el resto de la reunión reforzaron la visión institucional de la gran oportunidad que representaba Proyecto Lapü. Sin embargo la cortés advertencia nos sacó de la zona de confort a varios en el equipo.

Aunque el argumento surgió de la discusión ortográfica del nombre perfectamente representaba toda la incidencia de un cambio de la envergadura de Lapü en nada menos que la forma como empezarían a aprender los jóvenes de esa y las demás I.E. participantes. Esta posición tan particular del Rector de Gabriel le dio justo esa forma, el punto de vista del estudiante, a la visión compartida de Lapü.

Más aún, a su manera cada una de las seis instituciones educativas contribuyó con otro ángulo clave como punto de partida a la visión de Proyecto Lapü. Como se enseña que es el ángulo del docente, o cómo y con qué se gestiona que atañe a los directivos, o para qué sirve el cambio que coincide más con los padres de familia.

 

Estudiantes exponen sus ideas de negocios, negocios que sueñan tener en un futuro cercano.

 

Como buen educador el rector nos puso en alerta. Empujándonos al camino de la construcción del conocimiento alrededor del concepto del futuro y de los sueños en la cultura wayúu. Durante las semanas siguientes incorporamos a nuestra socialización y concertación con docentes, estudiantes y padres, una consulta amplia sobre Lapü y el futuro. Así fue como llegamos al subtítulo de “soñar despiertos”.

Lapü es de hecho un concepto bastante amplio y no es exclusivo del estado onírico. Esto además lo sientan investigaciones de las últimas décadas en neurología. El estudio del daydreaming (en inglés), ha demostrado cómo, ante determinadas circunstancias, el cerebro humano puede activar las funciones del sueño mientras estamos despiertos. Funciones que normalmente se activan cuando dormimos y que despiertos nos permiten pensar de manera creativa. Esta habilidad directamente asociada al propósito educativo Lapü es clave para el desarrollo de otras competencias para la vida.

Sin duda Lapü acarrea para el wayúu el sentido de soñar quién le da valor al significado a lo que se sueña. De hecho, Lapü representa una deidad que a través de los sueños les transmite mensajes importantes. Una deidad a quien piden consejo cuando van a tomar una decisión importante o emprender una misión compleja. Para la docente de lengua Wayunaikki en la I.E. San Rafael de Albania es plausible hablar de soñar despiertos en la cultura wayúu, haciendo énfasis en un sueño mucho más consciente y voluntario.

En definitiva, si bien la premonición es la interpretación más frecuente de Lapü, sus interacciones con el wayúu no se limitan a esta forma onírica. En el sincretismo guajiro, Lapü es invocado indistintamente por personas de varias generaciones, junto con deidades de otras religiones y culturas. No hay ortodoxia cuando se trata de contar con fe y confianza para resolver problemas o ayudar a tomar decisiones.

La búsqueda de Lapü nos introdujo a área de influencia para abanderar nuestra invitación a elaborar cada vez mejor aquello que se sueña despierto; Al punto de hacerlo posible en la realidad a través del descubrimiento, la investigación, la reflexión, el prototipaje y la proyección. Lapü es nuestro medio para desarrollar las competencias que pueden hacer la diferencia en el futuro laboral y productivo de los estudiantes de media y básica de la educación guajira. Lapü es el término que mejor explica lo que en La Guajira está logrando la Escuela Latinoamericana de Ingenieros, Tecnólogos y Empresarios, ELITE, construir escenarios futuros deseados sin que el presente constituya una barrera.

 

Por:
Laura Montoya Vélez
Coordinadora General Proyecto Lapü